Dos de los grandes del periodismo deportivo sevillano llegan al momento de su merecida jubilación. Tanto el ‘maestro’ José Antonio Sánchez Araújo como Luis Carlos Peris están a punto de llegar al final de su trayectoria profesional. Han sido muchos años de contar a los sevillanos las andanzas, positivas y negativas, sobre todo, de los dos primeros equipos de fútbol de nuestra ciudad. A buen seguro que no se alejarán demasiado de los medios de comunicación y, por tanto, de los aficionados al fútbol de la capital andaluza.El diario ABC publica una entrevista, que transcribo por su interés, con la voz que ha contado durante muchísimos años las glorias y fracasos -que de ambos ha habido- de Betis y Sevilla, Sevilla y Betis. José Antonio Sánchez Araújo deja claro con sus palabras que en su ánimo no está pedir prórroga alguna y que la próxima temporada empezaremos a acostumbrarnos a escuchar los partidos a domicilio con otro acento.
-¿Qué siente ahora ante tanto homenaje?
-Lo que no tengo es fechas libres. Ni Emilio Muñoz en su época de figura del toreo tenía tantas fechas comprometidas. Me gustaría aplazar alguno para septiembre porque a lo mejor entonces los echo de menos. Lo entiendo después de tantos años, pero después uno debe pasar desapercibido porque, lógicamente, otros compañeros tomarán el testigo. La verdad es que es algo que no me gusta, pero al margen de los que estoy recibiendo junto al querido Luis Carlos Peris, que es de mi generación, el otro día me dio muchisima alegría que le dieran la medalla de oro de la ciudad a Fernando Gelán, con el que comencé a viajar en mis primeros años y al que no se le había reconocido su labor. Fernando es un fenómeno, sigue en activo, y me alegró muchísimo que recibiera ese reconocimiento.
-¿Y no ha pensado pedir una prórroga?
-No. Lo digo sinceramente, porque pienso que los ciclos se terminan. Físicamente me encuentro bien, pero como los funambulistas lanzarse tantas veces sobre el alambre no deja de ser un riesgo y hay que saber parar. El otro día comentaba con alguien el caso de Matías Prats padre, pero él en sus últimos años lo que hacía eran unas pinceladas de dos o tres partidos. Yo así podría hasta que no tuviera capacidad de hablar. Eso me vendría hasta bien para matar el gusanillo, pero lo que es viajar tengo claro que se ha terminado. Los compañeros tienen derecho a desarrollarse y tú no puedes ser una barrera. Hay algunos que llevan veinte años en esta profesión y están deseando expandirse y uno no debe ser un obstáculo para los demás. Ahora reconozco que me gustaría seguir haciendo un partido de vez en cuando, pero muy de vez en cuando. Más que nada por darme la satisfacción de saber que aún lo puedo hacer. Aunque después pudiera suceder que dijera: vaya petardo que he pegado y ya no estoy para nada, o que me diera cuenta de que mi voz y mi forma de radiar los partidos ya no se corresponde con la nueva corriente que exista en las transmisiones.
-¿Qué piensa de que su imitador sea tan famoso o más que el propio Sánchez Araujo?
-Me ha pasado de todo. Rafael Gordillo me ha colgado varias veces diciéndome «conmigo no te quedes», porque creía que era Fran Ronquillo. Para evitar eso utilizamos unas claves de su familia que mi imitador no conoce. Pero el otro día me pasó una cosa que me dio que pensar. Cuando termina «La cámara de los balones», en el último programa, yo quería que estuvieran presentes mis queridos compañeros y que el público entrara en diálogo con ellos. Allí estaba también mi imitador con su señora. Él cogió el micrófono, se puso hablar y yo cerré los ojos y hubo un momento, lo juro, en que no sabía quién de los dos estaba hablando y me dije: esto ya es peligroso. Pero de todas formas me alegro por él, que es joven, tiene que abrirse paso y si le sirve además para criar a su pequeño Currito lo doy por bien empleado, porque sé que además está hecho desde el respeto y el cariño.
-¿Qué partido ha sido el que más le ha costado retransmitir y mantener la profesionalidad?
-Sin duda, la final de la UEFA en Eindhoven. Allí lo pasé mal porque vi a muchas personas alrededor tremendamente emocionadas y que yo no pensaba que podían sentir de esa manera el sevillismo. Recuerdo que estaban allí Manuel del Valle, Santiago Herrero… Luego me dolió mucho también el gol que encajó Buyo en el descuento en una eliminatoria de UEFA en Lisboa frente al Sporting, partido en el que debutó Paulo Futre y en el que Antonio Oliveira, con el que tuve una gran amistad de su etapa en el Betis porque vivió en Alcalá, hizo de entrenador-jugador. Aquel gol me produjo una desazón interior tremenda, porque el Sevilla había sido muy superior y cayó de esa manera en el descuento. Luego también me emocioné bastante con el ascenso del Betis en Jaén, porque tuvo una intensidad y un dramatismo tremendo. Recuerdo a Emilio Carrillo, que ya ocupaba un cargo importante en el Ayuntamiento, y estaba en la General como un aficionado más. Esas cosas me llaman mucho la atención. Pero insisto en que el que más me llegó por las emociones vividas en la grada fue la final de Eidhoven.
-¿Y qué cree que sentirá cuando llegue la próxima temporada, jueguen fuera Sevilla y Betis y usted los esté viendo en casa por televisión?
-Yo hago mía una frase que le escuché a uno de los personajes que entrevistó Manolo Rodríguez, que había sido jefe de Deportes de Radio Sevilla, en una serie que publicó en ABC a personajes del fútbol y en las que yo solía acompañarle. La pronunció Paco Gallego, jugador que junto a Gento ha sido de los que más temporadas ha jugado en Primera división. Él estaba recién retirado y dijo: «Cuando llegue el domingo y escuche los pitos de los goles en el Carrusel no sé lo que voy a hacer». Pues yo digo lo mismo y no sé si pondré la radio o veré los partidos por «pay per view», pero algo tendré que hacer para llenar mi actividad.
-¿Seguirá ligado a la radio?
-De momento, hasta el 25 de septiembre, que es la fecha oficial de mi jubilación, seguiré ligado a Radio Sevilla, pero lo demás no lo tengo pensado. Lo que sí tengo muy claro que no me voy a vincular a nadie que no sea Radio Sevilla. Otro tipo de ofrecimiento no tengo, aunque a lo mejor tengo que llamar a mi querido Álvaro Ybarra, director de ABC, para que me busque algo.
-Pero algo habrá ahorrado tras esta prolongada carrera…
-La verdad es que no creo que vaya a tener problemas. Además tengo una gran ilusión en el proyecto de «Diocles», en el que estamos embarcados tanto Pablo Alfaro, como Jesús Bores y yo. Crear ese espacio en Andalucía, que estaban cubriendo desde Madrid y Barcelona, nos motiva mucho. Eso no quita para matar el gusanillo con alguna tertulia, sustituir a algún compañero que se ponga malo para radiar un partido…
-¿Qué piensa cuando echa la vista atrás y recuerda ese no parar continuo durante tantas temporadas?
-Lo único que lamento es que he perdido la juventud. Porque eso de viajar tantas veces domingo-miércoles-domingo es difícil de soportar. Sobre todo cuando hacía además las pretemporadas de los dos equipos. Recuerdo viajar desde Estella a Villalba para cubrir las de Sevilla y Betis y meses de agosto en los que he llegado a radiar 32 partidos, pues había días en que he llegado a retransmitir tres. Ha habido años que he hecho las pretemporadas de los dos equipos, toda la Liga fuera de los dos, la Copa, y en las que han coincidido los dos equipos en competiciones europeas. Ahora he hecho menos, sesenta y cinco o setenta partidos, pero en alguna he llegado a superar los cien partidos. Con los vuelos chárter la cosa se ha facilitado mucho, pero antes había veces que con el coche salía un sábado y volvía un lunes, me volvía a marchar el martes y regresaba el jueves, descansaba el viernes y volvía a salir el sábado y así una semana tras otra.
-Algo tendrá que ver en su soltería ese ritmo de vida…
-Sin duda de ningún tipo. Eso no hay quien lo soporte. Para encontrar a alguien dispuesto a llevar ese ritmo tiene que tener los parámetros míos, de otra forma no hay quien lo aguante. De no ser así al mes ya te han puesto la maleta en la puerta o te encuentras a la vuelta de un viaje otras cosas bastante más desagradables y difíciles de soportar.
-Luis Carlos Peris y usted, que son de la quinta del 44, se retiran este año. A Ruiz de Lopera, que también es de la misma, lo quieren retirar también…
-Sí, nos quieren retirar a todos. Carlos cumple los años antes, después Lopera cumple los 65 un mes antes que yo… La retirada de Peris y la mía sí la veo, pero la de Lopera no la veo por ningún sitio, pues no creo que vaya a dejar el barco siendo ese corredor de fondo maratoniano que es. Pero en este caso los béticos son los que tienen la palabra, por un lado en cuanto a sentimiento y por otro en cuanto a quién sea capaz de poner el dinero.
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